EL DARK SIDE DE TU VIDA DIGITAL

Sep 09, 2016
Jorge Méndez

Por Octavio Castillo / Redactor

1darksideInternet se ha convertido en la nueva plaza pública, el espacio común, de encuentro, de charla y de manera más reciente, de linchamiento social y político y de fotos de gatitos… muchas fotos de gatitos.

La interacción en este nuevo espacio social se ha ido diversificando desde la limitada Web 1.0 que sólo contenía texto, periódicos y papers académicos, hasta la Web semántica actual, que no sólo es interactiva, sino que “entiende” el contexto de nuestras acciones.

Y es precisamente a esta interacción que cada vez Internet se convierte en un espacio donde dejamos literalmente huella de nuestras acciones diarias. Si la web fuera una escena del crimen nuestras huellas digitales estarían por todos lados al usar la luz ultravioleta. Ahí está siempre nuestra huella, aunque no la veamos.

La suma de toda esta actividad se ha convertido en el negocio de empresas como Google, Facebook, Amazon, Microsoft, entre otras, las cuales colectan los datos que voluntariamente les dejamos y con ellos conforman perfiles de gustos, edad, preferencias, consumo, ingreso, perfil social, político y si se los permites y les ofreces esa información, incluso sabrán tu preferencia sexual o creencia religiosa.

Todos estos datos son procesados con un fin particular: ofrecer experiencias personalizadas. De acuerdo a un estudio de IDC 54% de los internautas espera que las marcas con las que interactúan les ofrezcan una experiencia personalizada que vaya más allá de solamente banners o promociones genéricas basadas en su último historial de navegación.

El arribo de la web semántica y de la Inteligencia Artificial en conjunto con el smartphone y su conexión móvil y localización GPS han permitido que los datos colectados también incluyan las búsquedas en marketplaces virtuales y los lugares a los que la persona acude a realizar compras físicas, gasto promedio mensual, etc.

Con ello el marketing personalizado brinda una nueva experiencia para el cliente, diferenciándolo del resto y ofreciéndole productos y promociones hechos a la medida.

Pero ello no viene sin un costo, como en el caso de Fausto, obtener un beneficio frecuentemente viene acompañado de un lado oscuro que no conocemos.

En este caso, el Dark Side de tu vida digital se encuentra en la renuncia al control de tu privacidad y en el salto de fe que das en que las empresas a las que les brindas tus datos. Tu privacidad, aseguran ellos, se encuentra resguardada por una serie de cláusulas legales y poderosos servicios y protocolos de seguridad.

El reporte de IDC también menciona que 58% de los consumidores considera que tiene poco o ningún control sobre la forma en que sus datos personales son tratados. Esto plantea cuestiones éticas de impacto legal que aún no son atendidas y que pueden transformar de golpe la experiencia del usuario en el mundo digital.

Como hemos dicho, nuestra huella en Internet se encuentra en todos lados, esto plantea cuestionamientos tales como: ¿Es válido que una aseguradora pueda acceder a los datos de mi auto o de mi smartband y colectar mis hábitos de manejo o de salud para ajustar las tarifas de la prima que debo pagar? ¿Puede un banco negarme un crédito a largo plazo al acceder a mi historial médico y decidir que podría morir o quedar incapacitado antes de pagar?

Estos casos comenzarán a ser más frecuentes en la medida en que más y más cosas se conecten a Internet y colecten datos de nuestra actividad diaria. Estos Lagos de Datos son además “compartidos” (vendidos) con partners (clientes) de quienes los colectan para que realicen sus propias estrategias de marketing personalizado.

El problema reside en que empresas como Google o Facebook pueden dar tratamientos adecuados a los datos privados que colectan, pero cuando estos pasan a manos de sus partners el cuidado ya no está garantizado. ¿Cuántas veces en el año has escuchado de hackeos, robos o filtraciones de datos en empresas de todos los tamaños y todos los giros?

Tener una política de privacidad y manejo de datos en línea no es suficiente. 57% de los consumidores aseguraron a IDC que nunca harían negocio de nuevo con empresas que dieran un trato poco ético a sus datos, mientras 45% de ellos señalaron que compartirían sus datos voluntariamente si la empresa es lo suficientemente honesta y clara de dónde y con quién se compartirán sus datos.

Es necesario que como consumidores leamos bien los términos y condiciones a los que nos sujetamos al proporcionar información privada. Y como empresa, ser el modelo de best practice, ser honesto y directo con el cliente y no esconderse detrás de un muro legal parece ser la mejor opción para lograr y mantener la lealtad y sobre todo, la confianza de tu cliente.